“Una persona, un voto”: más allá de los slogans

11 Decembro 2011

Desde Democracia Real Ya, grupo en el que participo pero del que discrepo en ocasiones como la presente, se está difundiendo una propuesta bautizada con el nombre de “1 persona, 1 voto” e incluso hay convocada una jornada de movilizaciones por este motivo, concretamente el próximo domingo, día 18.

Lo primero que habría que decirles a los autores de tal propuesta es que el principio “una persona, un voto” ya se aplica en el sistema electoral español: podríamos discutir los casos en los que no se contempla tal derecho (menores de edad, extranjeros residentes, presos…) o aquellos en los que se impide su ejercicio por cuestiones prácticas (marineros embarcados en alta mar, p.ej.), pero de ahí a poner en duda el principio de voto individual hay un abismo. Si lo que se pretende es defender una circunscripción de ámbito estatal, dígase y expóngase sus ventajas y desventajas, sin necesidad de apelar a slogans cargados de demagogia.

En segundo lugar, sería de agradecer que los autores explicasen cómo pretenden hacer compatible un distrito electoral estatal con otras reivindicaciones del movimiento 15-M, como las listas abiertas (o desbloqueadas: el nivel de confusión sobre este asunto es enorme) y el control de los electos, incluyendo la revogación del mandato. Tampoco estaría de más que también diesen cuenta de las consecuencias del modelo que defienden sobre la representación de los territorios menos poblados del Estado, fundamentalmente las dos Castillas, cuyos votos se diluirían sin apenas incidencia en el resultado final.

Para finalizar, deberían poner en claro si defienden un modelo presidencialista o parlamentarista, ya que, en caso de ir adelante su propuesta, se resentiría la -ya ahora escasísima- descentralización del debate político, cuyo peso recaería casi en exclusiva sobre las fuerzas políticas con opciones de alcanzar el Gobierno del Estado, con sus respectivos candidatos solapando cualquier otro rostro o asunto que no sea del interés de su equipo de marketing electoral.

Como podréis entender, el 18 de diciembre no me voy a movilizar para pedir esta reforma electoral. Por todo lo dicho y porque, aun concediéndole a este asunto una gran importancia dentro del conjunto de reformas necesarias en España, hay otros que en este momento son prioritarios para el conjunto de la ciudadanía. Sería realmente bizarro movilizarse de manera específica por una reforma electoral y no hacerlo por los draconianos recortes en dependencia, sanidad y educación. Con estrategas así, el 15-M no necesita enemigos.

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P.S. Mañana, en post aparte, ofreceré en este mismo blog una alternativa razonada que a mi juicio reúne las ventajas de la circunscripción estatal y al mismo tiempo evita (o minimiza en extremo) todos y cada uno de sus inconvenientes.

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